martes, 5 de mayo de 2015

Picudo



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Mi mujer, sabia como todas las mujeres, me dice siempre: "Si los valencianos fuéramos palmeras, le votariamos al picudo". Tiene razón, mucha razón.

Estos dias andan todos hablando del enésimo escándalo de esta bendita tierra, otrora levante feliz, hoy zona cero de la zona cero que es la otrora España; parece ser que el presidente del PP provincial de Valencia, andaba contando billetes y le grabaron, normal, el dinero es para contarlo. Y que aunque lo han cesado de todos sus cargos partidarios, anda todavía de alcalde y presidente de diputación, y es mas, encabeza la lista de los que ahora le rechazan: resulta que no es uno de los nuestros.

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Oigan, que cuando se necesitó una tele sustituta de la quebrada y cerrada canal 9, ahí estaba uno de los nuestros para abrir el tenderete correspondiente; que cuando hubo que recolocar a los naúfragos de los quebrados diputación y ayuntamiento de castellón, ahí estaba para buscarles acomodo en el palacete provincial; que cuando hubo que colocar a alguien de confianza en ciegsa, se buscó a uno de sus lugartenientes, y así podiamos continuar "ad infinitum".

Que antes si era uno de los nuestros, y ahora que lo han pillado con el carrito del helado (las grabaciones son del año 2006, sabe que si aguanta un poco estará todo prescrito), andan todos rasgándose las vestiduras, tratándolo como un apestado, uno mas, otro fabra, otro cotino, otro blasco, otra milagrosa, otro .... No, el siempre ha sido así, es nuestro problema, lo queremos, queremos al picudo, nos encanta que nos coma por dentro mientras mantenemos una imagen de falsa lozanía, queremos fórmulas uno, recalificaciones a gogó, visitas papales (a ser posible sin funerales incorporados), ciudades de las artes y las ruinas (visiten el ágora, ruina que ni siquiera llegó a terminarse), aeropuertos en cada esquina, caloret faller, fogueril y gayatero, somos el levante feliz.

Al final somos como los germanos, aquellos de los que decía Julio César Germánico (el padre del emperador Claudio): todos los pueblos del imperio pueden ser conquistados por alguna virtud. los griegos por la cultura, los galos por la cortesía, los hispanos por el honor, pero a los germanos solo cabe golpearlos, mientras les duela la herida, respetarán la mano que se la ha producido. Mientras veamos las heridas del picudo, aprenderemos a no fiarnos de él.

Un saludo

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